¡Cómo Han Cambiado!

El partido socialista de la región de Murcia (PS-RM) parece haber perdido el norte. Han pulverizado un necesario consenso en materia hídrica en menos de lo que canta un gallo. A estos impresentables ya les da igual que en otras comunidades, las que no nos quieren dar el agua que les sobra, sí se haya alcanzado un acuerdo de mínimos en esta materia. Lo grave, es que encima intentan hacerse las víctimas acusando al Partido Popular, único grupo político que hasta el momento ha propuesto una solución óptima al problema. Clama al cielo el servilismo que el líder de los socialistas murcianos, Pedro Saura –nombrado a dedo por ZP-, muestra a las directrices del partido en el ámbito nacional, aún cuando las mismas supongan la sentencia de muerte para toda Murcia.

Permítanme mostrarles cómo se desarrollaron los sucesos que han llevado al PS-RM a mostrar la propia sinrazón en la que se encuentran inmersos desde que Saura les dirige.

Todo empieza allá por el año 2001, con el Partido Popular gobernando en España. Tras el razonable periodo de estudios y búsqueda de financiación que requiere toda gran infraestructura, se aprueba, con un gran consenso, la Ley 10/2001, de 5 de julio, del Plan Hidrológico Nacional (PHN), que articulaba una política hídrica sostenible que solucionaba los problemas en todo el territorio nacional. Basada en los conceptos de solidaridad y eficiencia, la principal actuación que contenía era un trasvase desde el Ebro, que llevase agua a la cuenca mediterránea hasta la provincia de Almería, contribuyendo de este modo a paliar el déficit hídrico estructural las regiones del este peninsular.

Con la lógica satisfacción que generaba el ver próxima la solución a uno de los problemas más acuciantes que acechaba  a la Comunidad Valenciana y a la Región de Murcia, el 2 de marzo de 2003 se celebraba en Valencia una gran manifestación a favor del trasvase del Ebro. La asistencia de políticos de todos los signos, agricultores, organizaciones empresariales, sindicalistas, cooperativistas, numerosas asociaciones, y, sobre todo, de cientos de miles de ciudadanos de todos los municipios de la Región refrendaban, por una parte, el éxito de la convocatoria, y, por otra, la convicción de que esta alternativa supondría el fin de las penurias en nuestra querida comunidad.   

Asimismo, la presencia de Pedro Saura en la misma suponía, de facto, el apoyo de los socialistas murcianos al proyecto, como así lo habían expresado en multitud de ocasiones durante los meses previos.

Sin embargo, en 2004 se produce un punto de inflexión. El partido socialista gana las elecciones generales, pero no cuenta con mayoría suficiente para la puesta en marcha de su programa político. En esta tesitura, comienza una andadura que le llevaría a hacer todo tipo de concesiones a los extremistas partidos nacionalistas. El comienzo no pudo ser más desesperanzador: el Real Decreto 2/2004, de 18 de junio, suponía la modificación del Plan Hidrológico Nacional. A efectos prácticos, lo que se hacía era derogar el trasvase del Ebro, e implementar el Programa AGUA (Actuaciones para la Gestión y la Utilización del Agua), que supone restringir las aportaciones hidráulicas a aquellas procedentes de las desaladoras. Como cualquiera puede imaginarse, el resultado sería la obtención de menores caudales a un precio más elevado que con el PHN, con las consiguientes repercusiones sobre el futuro de la agricultura murciana.

Desde entonces, se obró el milagro, nuestro estimado Pedro Saura vio la luz, como si de una revelación se tratase. ZP le hizo abandonar todo en cuanto antes había creído. Se convirtió en el más desaladorista entre los desaladoristas, y en el más antitrasvasista entre los antitrasvasistas. Si ello suponía abandonar los intereses de su Región, incluso de sus votantes, pues nada, da igual, que les den a los murcianos. Era el precio a pagar por haber sido elegido a dedo por ZP, en lugar de someterse a la votación de la junta directiva del PSOE de Murcia.

Así llegamos, por fin, a la actualidad. Después de tres años de extrema sequía en este territorio al sureste de España, el gobierno regional trata de impulsar un acuerdo en materia de agua, con el que presentarse en Madrid tras una voz única, amparada en el consenso de todos los murcianos. Para ello, comparecen en la Asamblea Regional, con el fin de exponer sus propuestas, los agentes sociales más representativos. Expertos, Empresarios, Regantes del Taibilla, Asociaciones agrarias, la Confederación Hidrográfica del Segura. Todos, absolutamente todos, coinciden en la necesidad de que el Segura reciba aportaciones externas de agua, si que quiere preservar el desarrollo social, económico y ambiental de la Región de Murcia.

El Pacto del Agua parecía una realidad. Por fin podríamos actuar de igual a igual con aquellas otras comunidades que no desean vendernos (que no pedimos que nos los regalen) sus excedentes de agua. Todo parecía estar claro… hasta el día de la votación en la Asamblea Regional. Los socialistas, haciendo alarde de su antimurcianismo, de su ruindad, y su malicia, nos dejaban vendidos a los que esperábamos hubiese un mínimo de cordura en sus filas. Votaban en contra, ¡¡ en contra !! y, lo que es peor de todo, en detrimento del bienestar de los murcianos. Únicamente Miguel Navarro, ex alcalde socialista del municipio de Lorca, se ausentaba en la votación, para no presenciar la calamitosa escena que se estaba a punto de producirse. En este sentido, cabe recordar que la ardua defensa del trasvase que Navarro ha defendido siempre, le costó recientemente que el PS-RM le cesase en su cargo como primer edil del tercer municipio más poblado de la Comunidad.

¡Cómo ha cambiado la postura de los socialistas en tan poco tiempo! Han demostrado que nunca les ha importado ni el presente ni el futuro de Murcia. Ahora, Saura y su banda nos niegan el futuro, no son capaces de ofrecer ni siquiera un acuerdo de mínimos, que nos permita soñar a los murcianos. Así de tozuda es la realidad. Al final va a ser verdad que, cuando las cosas cambian, siempre es a peor. En el PSOE-RM tenemos el ejemplo perfecto.

Y encima, lo peor de todo, es que estos señores se atreven a presentarse a las próximas elecciones regionales como si nada, y ¡ pidiendo nuestro voto !. Yo es que alucino. Eso sí, me quedan, al menos, dos cosas claras. Primera, no seré yo quien les vote; estos desvergonzados no contarán con mi voto, pues no deseo que arruinen esta tierra que tanto estimo. Segundo, quien les de su apoyo, quien les vote, no puede considerarse sino un mal murciano. Por favor, si ustedes tenían pensado depositar la papeleta de Saura en las urnas en las elecciones de junio, les pido se lo replanteen. Como plan alternativo, y si no se sienten identificados con ningún otro partido, podrían ir ustedes ese día a algunas de las estupendas playas de Murcia, que al ser en junio seguro hará buen tiempo y lo pasarán genial. Aprovecharán mejor su tiempo, y contribuirán a consolidar una Región mejor.

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