Cursos, cursos, cursos

El mes pasado empecé un curso presencial para mejorar mi manejo de la hoja de cálculo Excel, que es una de las herramientas por excelencia para el trabajo que desarrollo. Pero, más que en el contenido, quiero centrar la atención en el horario: las 60 horas de duración del curso se reparten en cinco los viernes por la tarde y otras cinco los sábados por la mañana, durante seis semanas.
 
En principio, esta distribución permite que a los trabajadores continuar adquiriendo conocimientos en su vida laboral sin perder demasiado tiempo de trabajo, por lo que se antoja como el más apropiado para que la gente se anime a apuntarse.
 
En cuanto al contenido, a una semana vista de su finalización, me parece que ha cumplido su cometido en buena medida. En especial, en las dos últimas semanas he aprendido a utilizar herramientas que antes apenas me sonaban. Sin embargo, las dos primeras se rellenaron con contenidos de nivel más básico, de manera que resultaron más bien poco útiles.
 
También he tenido la suerte de conocer a 14 compañeros, así como a un profesor, muy majos, de manera que el buen rollo ha primado siempre, contribuyendo a crear un ambiente muy jovial en el desarrollo de las clases. Pese a proceder de ramas de actividad muy distintas, al final se ha conseguido crear un punto de ncuentro que ha facilitado enormemente la comunicación, y que tendrá su colofón en la -esperemos- cena de fin de curso.
 
Pese a todo ello, en los últimos tiempos he notado una preocupante falta de tiempo libre, que este curso ha venido a magnificar. Por una parte, el salir los viernes a las 21:30 y entrar los sábados a las 9:00 -aunque siempre llego tarde  -, hacen que apenas tenga tiempo para desconectar, acumulando de este modo más estrés del ya pillado durante la semana. Por otra, el salir los sábados a las 14:00 reduce de forma notoria tanto los ratos libres como el tiempo de descanso.
 
De este modo, apenas se pueden aprovechar los fines de semana, ni para hacer deporte, ni para ir de compras, ni para descansar, ni para casi nada. Como se desprende de estas palabras, creo que el curso se me está haciendo ya demasiado largo, y tengo ciertas ganas de que termine para poder recuperar mis hábitos normales de descanso y ocio.
 
En definitiva, este tipo de cursillos están realmente bien, pero hay que tener cuidado y apuntarse a aquellos que realmente te vayan a servir para algo, pues suponen sacrificar un tiempo al que a lo mejor uno no está dispuesto a renunciar. Hay que tener en cuenta que más cursos, más cursos, más cursos… pueden significar menos vida, menos vida, menos vida.
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Un pensamiento en “Cursos, cursos, cursos

  1. La formación cuando trabajas es lo que tiene, los que nos dedicamos a programar y gestionar formación tenemos que vender la moto para que la gente vaya y la haga, la culpa el tiempo que te quita de ocio…
    Por cierto mejoras escribiendo no dirigiendote por ustedes o demás…

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