Granada Chronicles

Hay lugares a los que uno nunca se cansa de visitar, y Granada es uno de ellos.

 

Hace dos fines semanas un grupo de amigos hicimos una escapada a esta adorable ciudad, vista hasta la saciedad pero de la que uno nunca se aburre. En esta ocasión, más allá de tratarse de un viaje con fines turísticos (para lo que Granada se presta mucho), era cuestión de pasar unos buenos ratos y, también de conocer un poco mejor la marcha que se cuece por allí.

 

En una valoración personal, creo que mereció la pena. Al margen de que desde el viernes hasta el sábado por la tarde estuve algo tocado de salud, los paseos por las calles del centro me recordaron la última vez que estuve allí. ¡Qué diferente fue todo entonces! Esta vez el “ambientillo” estuvo fundamentalmente en el tapeo (resulta increíble que allí cobre por bebida y tapa lo mismo que en Murcia por una cerveza) y en las fiestas que nos marcamos.

 

El hecho de estar en territorio desconocido, nos ofreció la posibilidad de “arriesgar” un poco con nuestro look, y así los chicos nos decantamos por una estética que parecía casi sacada de un videoclip de Franz Ferdinand. En esa línea, el viernes hubo tiempo para visitar algunos de los locales más “indies” de la ciudad (ya forman parte del recuerdo sitios como La Percha, Playmobil o Hipnosis). Pero, como decía, esa noche estaba algo tocado, así que fue cuestión retirarse pronto del frente e intentar reponer fuerzas de cara al sábado.

 

Después de maldormir durante infinidad de horas, de dar unas cuantas vueltas por el centro de Granada, y de volver a descansar un poco en el Hotel, el sábado por la noche tocaba emplearse a fondo. Después de deambular por una sucesión de pequeños locales (Untöten incluido), pusimos rumbo a una de las discotecas más de moda por aquellos lares, Vogue. El sitio estaba bien, con una sala de abominable música electrónica pero, sobre todo, otra con un popurrí indie-brit-retro de lo más peculiar. Fue en esta última en la que estuvimos casi todo el tiempo, haciendo un poco el friki, bailoteando los temas que eran de nuestro agrado, conociendo (fugazmente) nuevas amistades,  fastidiando un rato los ligues de nuestras conocidas, visionando al doble del Chapulín colorado y aguantando hasta que los ojos prácticamente se cerraban por sí solos.

 

El Domingo era tiempo de más vueltas, de más tapeo, de algunas compras y de emprender el camino de retorno a Murcia. Estábamos rendidos, pero Ramón, David, Ana, Mónica, Dioni (que a ratos se enganchó a nuestro grupito) y yo lo habíamos pasado en grande. Hay que ir preparando ya la siguiente escapada.

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2 pensamientos en “Granada Chronicles

  1. Yo sólo apunto que te olvidas de algunas cosas, un escocés que aparece en fotos ( con falda incluída), unas misteriosas llegadas nocturnas al hotel, la capacidad de absorción de alcohol (cerveza básicamente)y lo buenas que estan las granadinas…pero algo perdimos…la pelota amarilla¡¡

  2. anda que… tu crónica me  ha recordado por momentos al programa que hacía  Labordeta… En fin, yo tengo otra visión distinta del viaje pero claro, sólo es mi punto de vista. Y elescocés molaba muuchooo!! Besitos

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