Boris Godunov, La Fura des Baus y Molina

El pasado 6 de marzo, la localidad murciana de Molina de Segura -el municipio donde resido- se convirtió en el referente del teatro nacional. El teatro Villa de Molina fue el lugar elegido por la compañía "La Fura des Baus" para estrenar su última producción, Boris Godunov. Aunque más que de una obra, puede calificarse como un espectáculo en el que se busca la interacción con el espectador, que éste no permanezca impasible en su butaca.

 

El argumento es tan sencillo como impactante y que, desgraciadamente, se basa en hechos reales. Durante la representación del clásico teatral Boris Godunov, unos terroristas toman el teatro, lo llenan de explosivos y toman como rehenes a actores, personal del teatro y espectadores. Tras ese fulgurante inicio, la obra narra el desarrollo de los tres días siguientes: negociaciones para la liberación de los prisioneros, intentos de fuga, disputas entre los terroristas,…

 

Vamos, que la cuestión era hacer algo distinto, saltarse un poco el guión, y tan es así que lo consiguieron que la obra tuvo repercusión hasta en algunos medios de comunicación nacionales. Aquí dejo la crónica aparecida en El Mundo.

‘Boris Godunov’, lo último de La Fura dels Baus: ¿Teatro o terrorismo? ¿Tragedia o terror?

Fuente: El Mundo, 7 de marzo de 2008

LUIS ALEMANY (ENVIADO ESPECIAL)

MOLINA DE SEGURA (MURCIA).- Ya antes de que se apagaran las luces, esa vecina de asiento con el pelo al uno, pantalones de camuflaje y botas militares, no parecía muy normal. Se veía venir que, al cabo de unos minutos de función, iba a sacar un AK-47 del abrigo, iba a lanzar una ráfaga al techo del teatro y nos iba a poner el corazón en un puño.

¿Teatro o terrorismo? ¿Tragedia o terror? Bienvenidos a ‘Boris Godunov’, montaje de La Fura dels Baus estrenado el jueves por la noche en Molina de Segura sobre textos de Alexandr Pushkin, Vladimir Putin y el movimiento separatista checheno.

Expliquémosnos: del ‘padrecito’ Pushkin procede una pieza casi desconocida de 1831 que narra la historia del tal Boris Godunov, un arribista que llegó a zar en el siglo XVI, que pudo ser el gran modernizador de Rusia y que acabó por morir solo y paranoico como si fuera un Lear ruso. Por ahí empieza el espectáculo de La Fura.

Pero al poco, se complican las cosas gracias a Putin (¿se acuerdan de él?) y los muyaidines chechenos, ‘guionistas’ y actores de los escalofriantes sucesos de octubre de 2002. Fue entonces cuando un comando terrorista entró en el teatro Dubrovka de Moscú e hizo rehenes a las más de 700 personas presentes, entre espectadores, actores y empleados. Su mensaje a Putin fue preciso: "Sal de Chechenia o los matamos a todos".

Putin prefirió entrar en el teatro tras tres días de angustia y liquidar en nombre de Rusia a los chechenos, no importa cuántas víctimas colaterales quedaran por el camino. O claro que importan: 130, sin contar con los terroristas.

 

Aquellos sucesos inspiraron a Àlex Ollé a irrumpir en el ‘Boris Godunov’ de Pushkin con una docena de actores encapuchados y armados que llenaron la sala de explosivos y apuntaron con sus rifles y sus miradas a los espectadores. Uno a uno. Y de verdad que daban miedo.

Pero más allá de la metralla, ‘Boris Godunov’ tiene sustancia. Por ejemplo, en la tipología de terroristas posibles: el líder mesiánico, el lugarteniente psicópata, la enferma de venganza, la inconsciente bienintencionada… O, por ejemplo, en la presencia conmovedora e impotente de la mediadora, ‘La Doctora’ de la obra de La Fura, inspirada en la periodista asesinada Anna Politkovskaya (que negoció con los terroristas en la crisis del Dubrovka).

"Es que para salvar al mundo no podéis destruir el mundo", le argumenta La Doctora a Óscar, el jefe de los terroristas en un momento de la obra. "La guerra ya no es la continuación de la política con otros medios; la política es la continuación de la guerra con otros miedos", replica Óscar.

Sus frases demuestran que, al final, ‘Boris Godunov’ habla del viejo dilema del fin, de los medios y de las justificaciones. Un asunto del que trató abundantemente el viejo Pushkin y sobre el que preferirían no hablar Vladimir Putin ni los terroristas chechenos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s