30 años de Constitución

Hoy se celebra en España el 30º aniversario de la Constitución Española, el texto que da legitimidad a la etapa democrática iniciada a finales de 1975. Desde entonces, cinco presidentes de gobierno de distintos partidos han continuado fortaleciendo el espíritu de convivencia que ha caracterizado a este periodo de tiempo.

 

En él hemos asistido al desarrollo de los Pactos de la Moncloa, un verdadero ejemplo de consenso, a la definición de las Autonomías –con la transferencia de competencias como Sanidad y Educación que han permitido una mayor aproximación a las realidades sociales de cada región-, nuestro país ha mejorado su status en el contexto internacional, tomando participación activa en la OTAN –con fuerte polémica por cierto- y la Unión Europea, circunstancia esta última que nos ha proporcionado un gran progreso y una mayor estabilidad económica.

 

Precisamente en esta materia, la económica, ha sido donde España ha dado un considerable salto cuantitativo, aproximándonos a los niveles de riqueza de nuestros socios europeos, e incluso equiparándonos ya con naciones como Italia. Ello se ha traducido en una mejora de la calidad de vida, que ha convertido a España en un país perceptor neto de inmigrantes, con la necesaria obligación de su integración social.

 

Por otra parte, el avance de las nuevas tecnologías ha permitido mejorar la percepción de lo español en el mundo, al tiempo que nuestro idioma, el castellano o español, ha ido ganando peso en el panorama internacional en ámbitos como el número de hablantes, la literatura e incluso los negocios.  

 

Los logros conseguidos son, pues, un primer paso del camino por recorrer, pero que no debenser excusa para frenar los cambios necesarios que deberán abordarse, ni para reconocer algunos aspectos aún negativos. En el mismo ámbito de aplicación de la Constitución, la indefinición de determinados aspectos, puede dar lugar a comportamientos incorrectos o erróneos, que pervierten el espíritu de la transición.

 

Ya de lejos vienen las aspiraciones nacionalistas de determinados territorios como País Vasco o Cataluña –refortalecidas en los últimos años-, que se ve favorecida por la utilización de lenguas co-oficiales, que si bien dan pluralidad cultural al país (razón esta suficiente para que sigan existiendo y se fomente su habla dentro de determinados límites), han supuesto también un nido de posturas extremistas que dudosamente aportan valores positivos a la nación. Garantizar el uso de dichas lenguas en sus territorios, privándolas del componente político e ideológico que nunca tuvieron en sus orígenes, pasa por ser una de las asignaturas pendientes.

 

Más chocante resulta, si cabe, la reciente revisión de la historia que desde algunos partidos de izquierda se intenta realizar en los últimos tiempos. Alentando este inútil debate, se divide a la sociedad, olvidando uno de los puntos de partida en que se apoyó la constitución, el perdón y olvido de los hechos pasados, como medio para construir la convivencia futura. No debemos olvidar que, en la Guerra Civil, desde ambos bandos se cometieron barbaries (quizás más desde el republicano, lo que ocurre es que cuesta reconocerlo), y volver a remover la basura de entonces solamente puede generar maldad. Porque, si de Memoria Histórica se trata, la única realidad es que hubo una guerra civil –como en tantas otras naciones-, que terminó con la victoria de un bando, el nacional. Pretender ahora cambiar esa realidad es faltar a la historia y a la verdad.

 

Otro tema a abordar es la profundización en el estado de las autonomías, siempre bajo el paradigma de la constitución. En desarrollar los preceptos previstos en la constitución ya se ha avanzado, aumentando las competencias autonómicas en los ejes principales del Estado de Bienestar (Educación y Sanidad), e incluso por el lado de la financiación (con la cesión de tributos y la creación de otros propios). Debe tenerse en cuenta en cualquier caso, que el refuerzo del papel de las autonomías solo es posible si contribuye a consolidar la unidad del conjunto, haciendo realidad el lema “más autonomías, sí, más España, también”.

 

En dicha profundización, debería tenerse en cuenta la nueva realidad que comportan las regiones con mayor crecimiento demográfico. En particular, la Región de Murcia ha sido una de las grandes discriminadas en las cuestiones de estado, y ahora es el momento de reivindicar una mayor participación. La nueva realidad así lo requiere.

 

Sólo queda ya hacer una referencia a la complejidad que tiene el articulado de la constitución, que dificulta en extremo su ágil lectura… ¿No convendría una redacción complementaria más sencilla, que se asemejase más a la Constitución norteamericana?  

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s