¿Eres “popular”? Radiografía política de España en julio de 2011

Pasados dos meses desde la celebración de las últimas elecciones autonómicas y locales, se está ya en disposición de hacer una valoración “en frío” de las mismas, y de analizar lo que deparará el panorama político español en los próximos meses.

En primer lugar, los resultados de las elecciones admiten ahora la misma conclusión que el pasado 22 de mayo: el Partido Popular obtuvo una incontestable victoria. De hecho, el Partido Socialista sufrió una seria pérdida de votos en comparación con los comicios de hace cuatro años.

Los Populares consiguieron aumentar la ventaja que ya tenían en sus principales feudos (Madrid, Vaencia, Murcia,…), y consiguieron mayorías históricas en otros de marcado signo socialista, como Castilla-La Mancha, Extremadura –aunque aquí sin mayoría absoluta-, o las capitales de provincia andaluzas.

Ni siquiera el intento de determinados sectores de la izquierda de vulnerar de nuevo la jornada de reflexión –como ya hicieran hace siete años- sirvió para dar un vuelco a las encuestas que ya en las semanas previas avanzaban la victoria del PP.

Lo cierto es que la situación a la que el PSOE ha llevado al país es factor clave para entender el resultado de las elecciones. Así lo reconoce el mismo gobernador del Banco de España Miguel Ángel Fernández Ordoñez –militante socialista para más señas-, que criticó la política económica seguida por el Gobierno un día después de las elecciones (bien podía haberlo hecho un par de día antes ¿no?). En particular, afirmaba que las reformas realizadas por el Gobierno para que mejorara la situación económica del país, o no habían tenido los resultados deseados o estaban incompletas y se estaban realizando con demasiada lentitud. Por ello, posteriormente el propio Fernández Ordóñez ha llegado a afirmar que la celebración de elecciones generales anticipadas –en principio, serán en marzo de 2012- sería positivo para el país.

En realidad, es sencillo de entender: el presidente de Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, aparece ya muy desgastado y sin ideas. Su propio partido lo repudia.

Lo peor, desde mi punto de vista, es que quien le sucederá al mando del PSOE, es en realidad más de lo mismo. No hay que olvidar que Rubalcaba es de la vieja guardia socialista. En una reciente intervención –la de su primer discurso como candidato socialista al Gobierno de la Nación-, detalló algunas de las propuestas y líneas de actuación que incluirá en su programa electoral. En realidad, mucho populismo, mucho viraje a la izquierda, y poco que sirva para sacar a España de la situación en la que está.

Así pues, los ciudadanos vienen dejando claro que quieren un cambio político.

La principal fuerza que parece capaz de tomar el relevo al mando del país es el Partido Popular. Más aún, el PP ya fue capaz de sacar al país de una crisis hace quince años. Y en su ideario contempla medidas sencillas pero efectivas. Mi pregunta es qué queda actualmente de aquella mentalidad liberal y reformista de entonces. Realmente no lo sé. Muy posiblemente, nada. Porque una cosa es el ideario, y otra las “recetas” que el actual líder del partido propone. Éstas, desafortunadamente, no gozan del más mínimo grado de concreción, y tendrían un efecto realmente difícil de cuantificar.

En este contexto, es en el que aparece el movimiento del 15-M, en de los llamados indignados. Para ser sinceros, creo que todos los españoles estamos, a nuestra manera, indignados, con una u otra cosa, por lo que me parece realmente  desafortunado el apelativo elegido. En cualquier caso, parece que el movimiento ha calado en la población española, y que es ampliamente apoyado.

Reconoceré que algunas de sus propuestas tienen sentido, mucho sentido. Pero otras o pecan de ingenuas, o directamente son inaplicables, o ya estaban legisladas y aplicadas antes de que este grupo las propusiera. Subsanar estas deficiencias, y desmarcarse totalmente de cualquier movimiento político será fundamental para el futuro del movimiento. Lo digo porque somos muchos los que tenemos la impresión de que, tras aquella primera manifestación completamente apolítica del 15 de mayo, son muchos los que han realizado un dirigismo político del movimiento hacia la extrema izquierda.

Por otra parte, no puedo dejar de referirme a otro asunto muy relacionado con la escena política, y es el sistema de gobierno. Una monarquía parlamentaria es cierto que da mucha estabilidad política a un país, y valoro positivamente la existencia de un monarca. Otra es que considere que el actual sea una figura provechosa para el país. Me queda la impresión de que solo se movió el 23 de febrero de 1981, cuando sus privilegios corrían serio peligro.

Con todo esto, vuelvo al punto de partido: muy posiblemente ha llegado la hora del cambio político.

Hoy, en estos días, y pese a alguna nota discordante, ser del Partido Popular parece lo fácil. Lo coherente. Lo correcto.

Y sin embargo, yo sigo teniendo mis dudas.

Y sin embargo, yo cada día siento más afinidad por otras alternativas. Creo que Rosa Díez y su partido, Unión, Progreso y Democracia, ofrece una forma distinta de hacer las cosas. Me parece una opción con mucho, mucho recorrido.

A ver qué pasa.

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