España y la divergencia económica regional

  • La evolución económica reciente de las Comunidades Autonómas puede dar lugar a una fractura territorial que urge subsanar.

A principios de 2016, la economía española, sin haberse recuperado completamente de la dura crisis iniciada a finales de la década anterior, muestra ciertos síntomas de reactivación económica.

Estos comenzaron a apreciarse ya en 2014, pero se intensificaron aún más en 2015, cuando el Producto Interior Bruto (PIB) registró un crecimiento del 3,2%, la tasa más elevada  desde 2007. No obstante, esta mejoría no está siendo homogénea en todo el territorio regional. De hecho, si atendemos a la evolución de las comunidades autónomas, la dispersión va desde el +2,6 de Cantabria hasta el 3,6% de la Comunidad Valenciana.

PIB CCAA 1

Ahora bien, para valorar en su justa medida estas cifras, lo adecuado es ponerlas en relación con la población. Esto es, una mejoría de la economía de un país sirve de poco si no contribuye a mejorar los niveles de bienestar de sus ciudadanos. Por ejemplo, un avance del PIB del 5% no tiene las mismas connotaciones si la población está aumentando a un ritmo del 2% que si lo hace al 10%. O, en términos más coloquiales, no es lo mismo que un pastel se tenga que repartir entre 3, a que haya que hacerlo entre 4.

Así, más interesante que ver la evolución de una economía en general, es ver cómo ha ido el PIB por habitante (la “parte del pastel” que le toca a cada ciudadano). Y ahí, las disparidades entre regiones son todavía las acentuadas que las descritas anteriormente:  en este caso, fueron los habitantes de Asturias los que mejoraron su situación individual en mayor medida, un 4%, seguidos por Castilla-La Mancha y Comunidad Valenciana, ambas con un 3,8%. En cambio, quedaron más rezagadas Melilla (donde la producción por habitante solo mejoró un +1,7% en términos reales), Canarias (+2,4%) y Baleares (+2,5%). Peculiar resulta este último caso, pues pasa de ser la cuarta con mayor crecimiento del PIB, a la tercera por la cola cuando se relativiza esta magnitud por la población. (Las diferencias entre el crecimiento del PIB y del PIB por habitante para todas las comunidades en 2015 puede verse en el gráfico de abajo).

PIB CCAA 2

Las diferencias económicas entre regiones se acentúan

Si se amplia el horizonte temporal, y se analiza la evolución del PIB por habitante entre 2010 y 2015, se detectan diferencias más sustanciales. En el último quinquenio, son los ciudadanos de Madrid, Castilla y León y Cataluña los únicos que en promedio no han visto reducido su poder adquisitivo.

En País Vasco, Comunidad Valenciana y Aragón la caída es menor que la media nacional, mientras que en las restantes regiones el deterioro ha sido mayor. En este sentido, la crisis se ha cebado especialmente en Melilla, Canarias y Cantabria, donde la producción por habitante ha retrocedido al menos un 2,9%.

PIB CCAA 3

De este modo, en los últimos cinco años se observa un comportamiento autonómico diferenciado, en el que el cuadrante noreste ha salido bastante mejor parado que el resto del territorio nacional.

Una desigualdad creciente entre autonomías

Frente a esta apreciación geográfica, surge otra que resulta ciertamente preocupante: algunas de las regiones con mejor comportamiento del PIB por habitante disfrutaban ya con anterioridad de una posición económica más acomodada.

Así, por ejemplo se puede apreciar que aquellas que ya tenían una riqueza superior a la media nacional (en el gráfico que sigue, las que presentan un valor en el eje de ordenadas superior a 100, que define la media española) crecen a su vez a un ritmo superior o similar al promedio español en los últimos años. Son los casos de Cataluña, Madrid, País Vasco, Navarra o La Rioja, mientras Aragón y Baleares serían las excepciones.

En cambio, muchas de las que tenían un nivel de riqueza por habitante inferior a  la media, muestran en los últimos años un comportamiento peor que el español, por lo que cada vez se distancian más de los niveles de vida nacionales. Siete de un total de 10 estarían en esta situación (a las que habría que añadir las dos ciudades autónomas). Son ejemplos de ellos Andalucía, Canarias, Murcia, Extremadura, Cantabria o Asturias, mientras solo Comunidad Valenciana, Castilla y León y (por los pelos) Extremadura escapan a esta perversa dinámica.

PIB CCAA 4

Así pues, se da una divergencia clara: las comunidades “ricas” lo son cada vez más, y las “pobres” también lo son cada vez más. Ello tiene (como se advertía más arriba) connotaciones preocupantes, pues de consolidarse esta tendencia en el medio plazo podría dar lugar a una fractura territorial importante.

Analizar las causas últimas de estas perturbaciones, y adoptar las medidas precisas para amortiguarlas, deberá ser una de las prioridades de la política económica nacional durante en el futuro próximo.

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2 pensamientos en “España y la divergencia económica regional

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