¿Qué celebramos (realmente) en Navidad?

  • Los últimos días del año están protagonizados sin duda por la Navidad, pero ¿Qué celebramos exactamente?¿Es solo el nacimiento de Jesucristo?

La última semana del año es, por lo general, una época de celebración para las familias cristianas. En el periodo que comprende las llamadas fiestas de Navidad se conmemoran los primeros días de vida del Hijo de Dios, Jesús, nacido según la tradición el 25 de diciembre en un pesebre de Belén -o de Jerusalén, pues existe cierta imprecisión en los los Evangelios-.

Es, por tanto, un momento de alegría y regocijo para los cristianos, pero también para muchas otras personas que no comparten las doctrinas evangélicas, de manera que no es extraño que en estas fechas se asista a escenas solidarias, familiares y de expresión de amor. Lo entrañable del momento nos hace intentar ser mejores personas en esos días, e intentar compartir en mayor medida que en el resto del año.

Belén celebracion navidad

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¿Me acompañas a correr esta maratón?

  • Hay que adaptarse a las circunstancias para dar lo mejor de uno mismo

Agosto suele ser un mes muy caluroso en la Región de Murcia. Salvo contadas excepciones, lo normal es que las temperaturas máximas superen los 35ºC –cuando no los 40º-, y ya desde muy temprano el termómetro aumenta más de lo deseable. Son unas condiciones que, por lo general, invitan poco a la práctica deportiva. Sigue leyendo

Elegir la vida

Choose life, choose your future. "Elige la vida. Elige un empleo. Elige una carrera. Elige una familia. Elige un televisor grande que te cagas. Elige lavadoras, coches, equipos de compact disc y abrelatas eléctricos. Elige buena salud, colesterol bajo y seguro dental. Elige hipoteca a interés fijo. Elige un piso piloto. Elige a tus amigos. Elige ropa deportiva y maletas a juego. Elige pagar a plazos un traje de marca en una amplia gama de putos tejidos. Elige bricolaje y preguntarte quién coño eres los domingos por la mañana. Elige sentarte en el sofá a ver tele-concursos que emboban la mente y aplastan el espíritu mientras llenas tu boca de puta comida basura. Elige pudrirte de viejo cagándote y meándote encima en un asilo miserable, siendo una carga para los niñatos egoístas y hechos polvo que has engendrado para reemplazarte. Elige tu futuro. Elige la vida… ¿pero por qué iba yo a querer hacer algo así? Yo elegí no elegir la vida: elegí otra cosa. ¿Y las razones? No hay razones. ¿Quién necesita razones cuando tienes heroína?"

Con este monólogo comienza una de las películas británicas más influyentes de los últimos quince años: Trainspotting. Lo cierto es que Mark Renton -el protagonista del filme- poco puede hacer para elegir su vida: es un drogadicto veinteañero cuya adicción solamente le llevaba a pensar en agigantar aún más sus vicios.

Si digna de lástima es su actitud, desde mi punto de vista no lo es menos otra forma de ser, a la que directamente alude Renton en su argumentación, la de quienes eligen sentarte en el sofá a ver tele-concursos que emboban la mente y aplastan el espíritu, la de quienes se dedican a calentar el sillón y dar forma al acolchado del sofá en los pocos ratos libres que el ya estresante ritmo de vida actual impone. La de quienes padecen inactividad ante la vida.

El verano, cuando la gran mayoría de españoles disfrutan de su merecido periodo de vacaciones, tras un arduo año de trabajo, es un buen momento para no parar ni un instante, para aprovechar y poder realizar todo aquello que los compromisos del resto del año impiden. Si tampoco se aprovechan estos momentos, si no se aprovechan estas oportunidades, uno se queda esperando a que vuelva a pasar un tren que ya nunca volverá, porque ni siquiera se hizo el esfuerzo de sacar el billete para subirse.

La forma de ser a la que me refería, lleva implícito el riesgo de ver pasar la vida, de llegar a los 80 años o incluso los 90 o 100, sin tener aprecio por los momentos vividos, teniendo la sensación de haber llevado una existencia que quizás no merezca la pena contar, sin nada que aportar.

Yo nunca fui –ni soy, ni seré- así. Creo que es importante elegir el futuro, pero para ello antes hay que elegir el presente, que es lo que intento hacer cada día, cada hora, cada minuto. Quizás no pasaré a la Historia, pero al menos tendré mi propia historia, esa de la que me sentiré orgulloso y que podré contar.

En el fondo, también Renton, aún consciente de su adicción, construía su presente, para alcanzar su sueño, “ser igual que vosotros. El trabajo, la familia, el televisor grande que te cagas, la lavadora, el coche, equipos de compact disc y abrelatas eléctricos. […] Ir tirando, mirando hacia delante, hasta el día en que la palmes”. Al menos esa es una alternativa.

 

Humo, humo y más humo

La noche de ayer sábado se antojaba como un buen momento para salir de fiesta por Murcia y pasar un buen rato por las tascas. Y digo se antojaba porque, desafortunadamente, en la gran mayoría de bares y pubs se divisaba –en sentido literal, os lo puedo asegurar- una densa nube de humo que le hacían a uno sentirse incómodo, con picores en los ojos y unas ganas terribles de salir a la calle (que es lo que hacíamos el grupo de amigos al poco de entrar). Resulta increíble que esta escena se repitiera incluso en los locales con poca gente.

 

A ver si por la capital vamos mejorando esos sistemas de ventilación, o cumpliendo más estrictamente la Ley 28/2005, de 26 de diciembre, de medidas sanitarias frente al tabaquismo y reguladora de la venta, el suministro, el consumo y la publicidad de los productos del tabaco.

 

Esperemos que en las próximas semanas mejore la cosa, y pueda disfrutar un poco más de unos de los pocos momentos que se tienen para salir a tomar unas copas con los amigos.

 

Parece que no basta con cobrar unos precios estratosféricos por las copas y meter garrafón por doquier, ahora ya ni siquiera se presta atención por mantener unas condiciones atmosféricas medio en condiciones. Así, no es extraño que la gente opte por el botellón. Razones tienen.

Tirar el verano

Tirar las vacaciones, tirar el verano. En mi opinión, eso es lo que hacen quienes, tras un duro año de trabajo, se toman unos días ociosos en la etapa estival… para quedarse sentados en casa sin salir.

 

En principio, el periodo de descanso que por derecho constitucional nos corresponde a los trabajadores no significa que debamos forzosamente quedarnos tumbados en el sofá de casa, viendo la tele y vagueando. El verano ofrece una oportunidad ideal para realizar vida social, conocer a nueva gente, visitar nuevos lugares, pasar unos días en el campo o la montaña… ¡cualquier cosa menos quedarse encerrado!.

 

Generalmente, las personas tendemos a acordarnos siempre de aquellos hechos, de aquellas actividades, que se salen de nuestra rutina diaria habitual. Nadie se acuerda de qué hizo o pasó el tercer domingo de mayo del 2005, por ejemplo. Sin embargo, siempre se acordará de aquél viaje a Granada aquél fin de semana, o de aquella escapada a la sierra de Gredos o al Valle de Ricote con los amigos.

 

Si durante las vacaciones laborales, esa época en la que desconectas de la monotonía que supone el trabajo, y de las personas con las que se trata a diario, no desconectas esa rutina y haces cosas diferentes, al final estás desperdiciando el verano, malgastando las vacaciones, no aprovechando la oportunidad de hacer cosas que recordarás siempre y, por tanto, lo que estás haciendo a fin de cuentas es tirar tu vida.

 

No vale la excusa de no disponer de demasiado dinero, de que si hay que ahorrar para pagar la casa o el coche. Siempre se pueden hacer buenos planes que no resulten muy caros. Hace más el que quiere que el que puede.

 

Para eso, para quedarse encerrado en casa, mejor no pedir vacaciones, y seguir trabajando. Así al menos se contribuye a levantar la alicaída economía española, que tan penosamente marcha en los últimos meses.

 

 

En mi caso, hace ya dos años que lo más lejos que fui en periodo estival fue a Lo Pagan, lo que, teniendo en cuenta que está a 80 kilómetros de mi residencia habitual, no es mucho. Pero es que era o no ir a ningún otro sitio o ir solo, dada la dejadez de mis colegas. Desafortunadamente, cedí y me quedé en la Región de Murcia.

 

En aquél momento decidí que esa situación no se iba a volver a repetir, que iba a aprovechar el verano hasta el final, que no iba a dejar pasar ninguna oportunidad, y que me iba a divertir le pese a quién le pese. Hasta el momento no me puedo quejar, el año pasado estuve de concierto en concierto (Natural Music, Leyendas del Rock,…), para culminar la faena con un inolvidable viaje a Berlín.

 

Ese año, aún con varios planes incumplidos, la cosa tampoco marcha mal. He estado unos días por el norte de España, me ha dado tiempo a descansar en la playa (Lo Pagán, para variar) y ahora toca irse allende los mares, a Dublín para ser exactos. Uno de los enclaves por excelencia para tomar cerveza. Allí donde se fabrica esa deliciosa maravilla negra llamada Guinnes, y también esa otra rubia denominada Murphy.

 

Todavía me quedará a la vuelta una semana para disfrutar y buscar nuevas aventuras. Mientras tanto, otros que sigan tirando sus vacaciones, que sigan tirando sus vidas.

 Yo ya lo dije, una y no más (Once and no more, que dicen los británicos). Puedo asegurar que recordaré este verano… ¿Y tú?

El diario

Parece una tontería, pero muchas veces no nos damos cuenta de lo importante que es aparecer en el diario de las personas que aprecian y quieren.

 

Aunque sean solo unas líneas sin importancia, significa que hemos conseguido formar parte de su vida aunque haya sido por un momento fugaz.

 

Y yo quiero seguir formando parte de vuestros diarios, y que vosotros sigáis formando parte del mío. Quiero seguir formando parte de vuestras vidas, que tendrán renglones para otras personas y amigos, pero que guardan un pequeñito espacio para mí, lo que me hace sentirme muy, muy afortunado.

Granada Chronicles

Hay lugares a los que uno nunca se cansa de visitar, y Granada es uno de ellos.

 

Hace dos fines semanas un grupo de amigos hicimos una escapada a esta adorable ciudad, vista hasta la saciedad pero de la que uno nunca se aburre. En esta ocasión, más allá de tratarse de un viaje con fines turísticos (para lo que Granada se presta mucho), era cuestión de pasar unos buenos ratos y, también de conocer un poco mejor la marcha que se cuece por allí.

 

En una valoración personal, creo que mereció la pena. Al margen de que desde el viernes hasta el sábado por la tarde estuve algo tocado de salud, los paseos por las calles del centro me recordaron la última vez que estuve allí. ¡Qué diferente fue todo entonces! Esta vez el “ambientillo” estuvo fundamentalmente en el tapeo (resulta increíble que allí cobre por bebida y tapa lo mismo que en Murcia por una cerveza) y en las fiestas que nos marcamos.

 

El hecho de estar en territorio desconocido, nos ofreció la posibilidad de “arriesgar” un poco con nuestro look, y así los chicos nos decantamos por una estética que parecía casi sacada de un videoclip de Franz Ferdinand. En esa línea, el viernes hubo tiempo para visitar algunos de los locales más “indies” de la ciudad (ya forman parte del recuerdo sitios como La Percha, Playmobil o Hipnosis). Pero, como decía, esa noche estaba algo tocado, así que fue cuestión retirarse pronto del frente e intentar reponer fuerzas de cara al sábado.

 

Después de maldormir durante infinidad de horas, de dar unas cuantas vueltas por el centro de Granada, y de volver a descansar un poco en el Hotel, el sábado por la noche tocaba emplearse a fondo. Después de deambular por una sucesión de pequeños locales (Untöten incluido), pusimos rumbo a una de las discotecas más de moda por aquellos lares, Vogue. El sitio estaba bien, con una sala de abominable música electrónica pero, sobre todo, otra con un popurrí indie-brit-retro de lo más peculiar. Fue en esta última en la que estuvimos casi todo el tiempo, haciendo un poco el friki, bailoteando los temas que eran de nuestro agrado, conociendo (fugazmente) nuevas amistades,  fastidiando un rato los ligues de nuestras conocidas, visionando al doble del Chapulín colorado y aguantando hasta que los ojos prácticamente se cerraban por sí solos.

 

El Domingo era tiempo de más vueltas, de más tapeo, de algunas compras y de emprender el camino de retorno a Murcia. Estábamos rendidos, pero Ramón, David, Ana, Mónica, Dioni (que a ratos se enganchó a nuestro grupito) y yo lo habíamos pasado en grande. Hay que ir preparando ya la siguiente escapada.

Los 27, el 27

Tal día como hoy, 27 de enero, pero 27 años atrás, venía al mundo el que escribe estas líneas.

 

Pese a las conmemoraciones tradicionales que acompañan a los cumpleaños, no tengo la sensación de que se trate de un día especial, sino más bien como un día bastante parecido a cualquier otro. La escasez de tiempo libre que vengo experimentando últimamente, y la oportunidad de las circunstancias, así lo determinan.

 

Y es que, por una parte, la celebración familiar se limita este año a una reunión con los más allegados. Y, por otra, la celebración o celebraciones con los amigos quedan para ocasiones más propicias (Granada puede ser una excelente oportunidad para ello).

 

Así, pocas cosas recuerdan que hoy me caiga un añito más a espaldas. No obstante, como últimamente estoy un poco nostálgico, quisiera echar un poco la vista atrás, para concluir que, en lo personal, creo que mi 26º año ha sido bastante bueno, en términos generales. Dado que prefiero centrarme en los aspectos positivos, me vienen, así a bote pronto, excelentes recuerdos de esta etapa. Inolvidables son las salidas senderistas (especialmente la de Sierra Espuña), las reuniones de los colegas en el irlandés (nuestro nuevo sitio de tertulias), el haberme enganchado a los partidos del ADM, alguna que otra carrera de karts, las fiestas en la sala Stereo,…

 

Lo mismo se puede decir de un verano en el que no paré, aquellos días en Berlín, aquel festival tan natural en Almería, y aquel otro lleno de leyendas en Mazarrón, que evocan la sucesión de conciertos que viví con 26 años: Deluxe, Pignoise, Noise Box, Pereza, la 5ª estación, Second, y muchísimos más que no cito por no cansar. En cualquier caso, es obligada la referencia al debut en directo de unos chicos que prometen mucho, se trata de los murcianos Senatit, con los que además he tenido la oportunidad de compartir buenos momentos.

 

Podría seguir enumerando cosas, pero la lista sería casi interminable. Una lista que no hubiese sido posible sin la gente que me acompañó durante este tiempo. Y es también tuve la oportunidad de conocer a nuevas (buenas) personas, que se han convertido ya en grandes amigos, y de estrechar relaciones con camaradas que hasta hace poco eran solamente conocidos.

 

Y es que, al final, es el factor humano el esencial para cualquiera, y en eso el último año ha sido muy prolijo. Solamente espero hacer méritos para seguir gozando de la confianza de quienes me han acompañado en este periodo de mi vida, y de poder seguir conociendo a tan buena gente. (Ya sé que últimamente estoy demasiado pesado con esto último, pero es que ha sido muy bonito recuperar el contacto con los amigos que se habían marchado de Murcia, con los compis de Universidad que íbamos cada uno a nuestra bola, de conocer a gente nueva que merezca la pena -que no es nada fácil-,… por eso insisto tanto).

   Gracias a todos por hacer estupendo este último año.

Nochevieja con los amigos (y con los Second)

¿Te imaginas una mejor forma de tener la primera fiesta del año que escuchando al grupos con el que tienes mejor sintonía versionando éxitos de algunos de tus grupos favoritos?

Pues así fue como comenzó para mí el año 2008. Después de haber estado tanteando en las fechas previas las distintas alternativas para pasar la nochevieja, el grupo de amigos nos decidimos por la fiesta que organizaba el pub 12&medio, sito en la avenida Mariano Rojas –en las afueras de Murcia-. La idea no era ni mucho menos novedosa, pero sí muy atractiva: pillar a uno de los mejores grupos murcianos del momento, Second, y darles cancha para que hicieran un concierto de versiones.

Y lo cierto es que lo bordaron. Pese a lo temprano que empezó la cosa (antes de las 2:00), todo salió genial. Después de tocar solamente tres canciones propias, empezaron a sucederse versiones de algunos de los mejores grupos, actuales y pasados, de la escena britpopera e indie. Así fueron sonando, en la voz del Frutos –cantante de Second- temas conocidos de Blur, Franz Ferdinand, The Killers, Iggy Pop,…

A ello se unieron unas buenas colaboraciones (Jesús, de Noise Box entre otros) y los continuos cambios de vestuario de los protagonistas (con sobresaliente merecido para José Ángel Frutos), que fueron un puntazo, y ello por no mencionar la “coreografía” que nos brindaron al final.

Así pues, el contexto resultaba inmejorable, pero es que aún había más. Añadamos ahora un factor más importante aún: el reencuentro con buenos amigos con los que últimamente no tenía todo el contacto que me gustaría. Era un momento para romper las barreras que el tiempo (nuestro escaso tiempo libre léase) y la distancia (cada vez quedamos menos en Murcia) levantan, y de pasar un buen rato con viejas y recomendables amistades.

Como iba contando, al final nos reunimos un nutrido grupo de amiguetes, superando sin duda mis mejores expectativas. Los de siempre (Ramón, David,…) nos alegramos un montón de contar para la ocasión con José y Salva, así como con la chica de este último, Yolanda. También fue una grata sorpresa que Julio y su hermano hubiesen confirmado su asistencia unos días antes.

Se completa la historia con la multitud de llamadas y mensajes, enviados y recibidos, al resto de gente de la vieja guardia que por diversas razones no pudieron estar con nosotros.

Por supuesto que nos faltaban algunas buenas amistades, pero es que, por ejemplo, y para ser sincero, la propuesta de ir al pub Botellón en nochevieja no nos convencía en absoluto.

Entre los debes, también se debería citar la imposibilidad de pasarnos después del concierto por las tascas, una pena.

En cualquier caso, se dieron una conjunción de elementos que nos llevaron a disfrutar una excepcional nochevieja. Ni siquiera el primer garrafón del año –no vuelvo a pedir un cubata en 12&medio-, ni el cansancio que se hacía notar a eso de las 4 de la mañana -que nos llevó a la mayoría a recogernos relativamente temprano- impidieron que fuese una entrada de año casi, casi ideal.

El concierto estuvo bien, pero sobre todo era cuestión de estar un rato con los amigos de toda la vida, cosa que al menos en parte, se consiguió. Eso es lo que hará inolvidable el recibimiento del año 2008.

¡¡ Gracias chicos !! y ¡¡ Feliz Año a Todos!! 

Próximamente: Reportaje gráfico de la Nochevieja 2007